Últimamente he vivido algo que llamaremos “La Crisis del Tiempo”. Aquella vida en la cual sientes que el tiempo no es suficiente, que tienes planes, acciones, visión a futuro y obligaciones por cumplir. Pero, el tiempo no alcanza; Los pendientes se acumulan, la energía sube y baja, y de un momento a otro, tienes tiempo disponible. Estoy acostumbrado a vivir con un reloj en la muñeca y en la mente, con los segundos persiguiéndome y haciendo que trate de hacer mil pendientes en el día. Tanto así que, cuando llegan esos momentos de “ten, aquí tienes tiempo”, me siento destanteado. Me siento incluso “mal” por contar con tiempo para hacer mis pendientes, y tengo tantos, que no sé ni dónde empezar.
Aquí es cuando recurro a una adicción silenciosa y peligrosa: mi teléfono. De forma inconsciente tomo mi teléfono, navego por la interfaz, entro a una carpeta, busco dentro de dos pestañas, y ahí está, Instagram (así es, lo tuve que “esconder” para que me cueste más trabajo abrirlo, y aún así, lo abro constantemente). Me pongo a ver Reels, sintiendo cómo me divierto, cómo mis ojos tienen segundos de atención y mi corazón sintiendo “estoy ocupado en algo”, pero mi mente al mismo tiempo me grita “¿qué estás haciendo? estamos perdiendo tiempo”.
Mi lado racional sabe que estoy perdiendo tiempo, sabe que podría estar atendiendo mis tareas pendientes, pero un rato de tiempo “libre” se convierte en el consumo de dopamina instantánea.
Hace algunos meses solía pensar, firmemente, que cada segundo de mi tiempo debería ser aprovechado al máximo. Debía ser una semilla plantada para que, en un plazo, coseche los frutos. Tanto así que en vez de disfrutar mi tiempo, cada momento era para “plantar”, no para disfrutar. Esto sin duda llegó a convertirse en un problema para mí, cuando decidí parar y preguntarme “¿por qué estoy haciendo esto?”. Nadie te asegura cuánto tiempo te queda en este mundo, y si plantas, plantas, plantas, con la esperanza de “algún día” cosechar, te darás cuenta que nunca habrás disfrutado el proceso.
Acudí a terapia, recibí apoyo de la iglesia, y empecé a leer un libro llamado “El poder del ahora”; Comprendí que tener metas, visión a futuro, planificación a corto/mediano/largo plazo, no es malo, es más, es necesario para saber qué dirección tomar. Sin embargo, el único momento real, es el AHORA. Ahora significa “en este momento”, no hace diez segundos, no en una hora, AHORA. El momento presente es lo único que tenemos, y debemos asegurarnos de disfrutarlo. Sí, puede que atender pendientes no sea del todo “divertido”, sin embargo, debemos atenderlos aún así. Razón por la cual debemos encontrar la manera de que no sea tan pesado. Yo qué sé: poner música, escuchar algún podcast, tomarte un café, salir a la calle, algo que te permita cambiar tu experiencia al actuar.
A día de hoy quiero cambiar mi adicción a mi teléfono, quiero sustituir esos tiempos muertos de scrollear en redes sociales, por algo que me permita acercarme a mi visión a futuro. Eso sí, debo encontrar la manera de disfrutar esas acciones y no volver a “plantar, plantar, plantar para algún día cosechar”.
Escribir todo esto no significa que resolví el problema. Significa que me encuentro ante esta encrucijada y escribir acerca de ella me hace desahogarme, me hace sacar este sentimiento de mi cuerpo y dejarlo plasmado en un blog. Pero eso sí, también me hace ser consciente de mi problema actual y poder visualizarlo para tomar acciones al respecto. Con la cabeza fría es más fácil tomar mejores decisiones.
A ti, lector(a), te invito a ser consciente de tus problemas, a ser consciente de cuánto tiempo pasas en tu teléfono, de preguntarte ¿por qué vives como vives? ¿te la pasas “plantando” para algún día cosechar, olvidándote de disfrutar? Espero de todo corazón que te sirva para tomar una dirección adecuada, a mí me está sirviendo.
Gracias por llegar hasta aquí, nos vemos en un siguiente post, bye. – Paco.
